Cuando te Sientas Solo

Mateo 28:20

INTRODUCCIÓN:
Una de las cosas que más teme el hombre es la soledad, es muy triste vivir en un mundo tan lleno de gente y vivir tan solo, pero para la soledad hay una cura, un antídoto, una esperanza. La Biblia nos menciona la soledad en varios pasajes pero considero que hay dos que nos dan una gran enseñanza.
Hay un canto que en lo particular me gusta mucho y precisamente se refiere a esto, el canto dice así:


Cuando te sientas solo,
Cuando estés llorando,
Cuando tu alma sangre
En Dios consuela tu llanto.
Cuando todos te ataquen,
Rompiendo tus abrigos,
Deja caer tu llanto,
Tú sigue creyendo en Cristo.


Siempre que hay problemas y pruebas en nuestra vida es muy común que nos sintamos solos. Cuando Elías acaba de ganar una batalla contra los profetas de Baal huye al desierto y en una cueva probablemente se sentía solo, pues solamente él quedaba de los profetas de Jehová, (1º Reyes 19:10 aunque no sólo él quedaba). A veces por más que se nos enseñe que Cristo está con nosotros, de todas maneras tendemos a dudar, y esto no debiera ser así, pues la revelación de la escritura nos enseña una promesa de Cristo en Mateo 28:18-20, “…yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo…” Aunque en esta ocasión sólo están los apóstoles presentes, debemos reconocer que esta promesa también es una realidad para nosotros, lo cual indicaría que no estamos solos.

CRISTO TAMBIÉN EXPRESÓ ME DEJARAN SOLO. (Juan 16:32)
Uno de los momentos más difíciles para nuestro Señor, es aquella noche en el Getsemaní, (Mateo 26:37-39) cuando su “…sudor era como grandes gotas de sangre…” (Lucas 22:44), y cuando estaba próximo a sufrir por algo que no había hecho (Isaías 53:5-6), en esta ocasión les dice a los apóstoles “esta noche me dejarán solo”. Recordemos que él ya los consideraba sus amigos (Juan 15:13-15) y también había sido con quienes más había convivido, pero él les dice que esa noche a pesar de todo lo que prometan lo dejaran solo (Mateo 26:31-35) imaginemos por un momento su situación, todo el pueblo o la mayoría estaba en su contra, los apóstoles lo miraban desde lejos, nadie lo defendía, era abofeteado y nadie daba la cara por él, fue escupido y no hubo quien le limpiara, realmente lo habían dejado solo los amigos y los hombres, pero él a pesar de todo lo que le habría de acontecer expresa “¡pero no estoy solo! porque el Padre estar conmigo”; sí, así fue, el Padre no lo dejaba en esa noche aunque todos le dieron la espalda, él y el Padre ya habían platicado de esto (1ª P. 1:19-20) porque el cordero fue preparado desde antes de la fundación del mundo, por lo tanto no estaba solo. ¡Qué hermoso es confiar de esa manera! Aunque nadie vio al Padre, Cristo dijo que estaba con él, de este ejemplo debemos aprender a confiar en las promesas de Dios, pues él no miente (Tito 1:2; He. 6:18) cuando te sientes solo él esta ahí ¿puedes creerlo? Pues cree porque al que cree todo le es posible. Cristo es el mejor ejemplo y debemos aprender de él (Efesios 4:20)

PABLO APRENDIÓ DEL MEJOR CUANDO LO DEJARON SOLO
El apóstol Pablo fue uno de los hombres que sufrió por seguir a Cristo y estuvo en cárceles y naufragios, así como también fue apedreado, pero nunca se sintió solo. En su carta a Timoteo le dice: “En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta.” (2ª Timoteo 4:16) Cuando Pablo tuvo que presentar defensa ningún compañero de predicación o discípulo estuvo a su lado pues todos lo dejaron solo, pero en esos momentos que para el probablemente eran difíciles sí había alguien a su lado, alguien que nadie veía pero que era una realidad en su vida, “Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas, para que por mí fuese cumplida la predicación, y que todos los gentiles oyesen. Así fui librado de la boca del león.” (2ª Timoteo 4:17) Esta vez no sólo estuvo a su lado, sino que le dio fuerzas, ¡que hermoso puede ser realmente confiar en Dios! Pablo expresa que fue librado de la boca de león; a pesar de todas las tribulaciones que le acontecieron el siempre se mostró firme y contento. En 2ª Corintios 6:7-10 encontramos su actitud en los problemas “como desconocidos, pero bien conocidos; como moribundos, mas he aquí vivimos; como castigados, mas no muertos; 10 como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, mas enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo. Lo que para unos serían derrotas él dice como no teniendo nada mas poseyéndolo todo.
Por esto, cuando te sientas solo, recuerda que hay alguien a tu lado que te da fuerzas, alguien que te da soluciones y que conoce tu sufrimiento (Hebreos 4:15) al cual podemos acudir cuando nos sintamos solos.




CONCLUSIÓN La verdadera soledad es vivir sin Jesús e ignorar su amor. Hermano el antídoto para la soledad es Jesús. 



Por: Javier Barajas Jiménez