¡Bienaventurado el que Lee!

Omar Barajas Jiménez

En el libro del Apocalipsis, hay por lo menos siete bienaventuranzas distinguidas, y la primera de ellas se menciona en el primer capítulo, el versículo tres, que dice en su primera parte: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía,...

Lo que llama mucho la atención de este pasaje, es que en la primera parte dice que es bienaventurado el que lee, la palabra “bienaventurado” quiere decir “dichoso”, “feliz”, en otras palabras, el apóstol Juan dice “dichoso”, “feliz”, el que lee. La pregunta que podemos hacernos es la siguiente: ¿Por qué es bienaventurado el que lee?

Cuando el apóstol Juan escribe esto, él está teniendo en cuanta a los hermanos de ese tiempo, y dentro de sí, el pensamiento judío. Cuando los judíos se reunían en las sinagogas para escuchar las Escrituras, solamente había una persona elegida para darle lectura a ellas; de entre tantos que se reunían, sólo uno era privilegiado de tener en sus manos las Escrituras, de tener en sus manos la palabra de Dios y poder leerla. Esta persona se sentía dichosa de poder ser ella quien transmitiera las palabras de Dios, se sentía feliz por ser quien diera lectura a las Escrituras, cosa que no cualquiera podía hacerlo. Es por esto que el apóstol Juan escribe “Bienaventurado el que lee”, ahora ya no era solo una persona la que podía leer la palabra de Dios, sino cada cristiano podía hacerlo al leer el Apocalipsis.

La pregunta para usted que está leyendo este artículo es ¿está siendo bienaventurado? En otras palabras ¿está leyendo la palabra de Dios? Los cristianos del primer siglo no contaron con la bendición tan grande que usted y yo contamos, la de tener en nuestras manos la Biblia, ellos no tenían a su alcance todos los libros, ellos no podían gozar de tomar su Biblia a la hora que quisieran como usted y yo gozamos, lo triste de ello es que pocas veces la tomamos para leerla, llega el Domingo y tomamos nuestra Biblia, llega el día del estudio y tomamos nuestra Biblia, pero ¿cuántas veces la tomamos para leerla por nuestra cuenta? Muy pocas ¿verdad?

¿Quiere recibir esta bienaventuranza que el apóstol Juan menciona? Lea la palabra de Dios, recuerde que por la palabra de Dios crecemos espiritualmente, así que le invito a que lea su Biblia si quiere hacer suya esta bienaventuranza. Lea la Biblia y guarde, es decir, practique lo que Dios le pide ¿por qué? Porque el tiempo de su venida está cerca.

Recuerde... ¿quiere ser bienaventurado? ¡Lea su Biblia!